Hay 580 niños al otro lado de esta página. Están en Honduras y Nicaragua, y cada mañana caminan hacia un aula que quizá tenga un lugar para ellos este año, o quizá no.
Durante más de veinte años, nuestras escuelas han sido más que escuelas. Son el lugar donde a un niño se le dice por primera vez que está hecho a imagen de Dios, que puede leer y que es amado por un Padre que no lo ha olvidado. Lo que sucede en esas aulas moldea lo que una generación cree acerca de Dios, de sí misma y de su prójimo.
Te pedimos que apadrines a uno de ellos. No como un programa. Como una persona. Cuarenta y ocho dólares al mes le dan a un estudiante un lugar en el aula durante todo un año, con una Biblia en sus manos, alimento en su estómago y un maestro capacitado para discipularlo.
Si el Señor te está moviendo a hacerlo, no dejes esta página para después. Elige a un niño. Nosotros nos encargamos del resto.